dernière modification le 29 avril 2019

Las Células de Urgencia Médico-psicológica (CUMP) y las estructuras de cuidados

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Los choques psíquicos producidos por un ataque terrorista o un drama accidental requieren una atención específica y la reparación de las consecuencias traumáticas ligadas. Los atentados, al igual que todos los dramas vividos por las víctimas y sus familiares, ocasionan lesiones físicas individuales o colectivas, inmediatas o diferidas, agudas o crónicas.

Las lesiones psíquicas, al igual que las físicas, requieren tratamientos de urgencia.

La intervención rápida de los médicos psiquiatras, de los psicólogos y de los enfermeros previamente formados e integrados en las unidades de los Servicios de Asistencia Médica de Urgencias (SAMU-SMUR) debe garantizar una asistencia inmediata y post-inmediata satisfactoria de las víctimas y evitar que se radiquen trastornos de estrés post-traumático. Esta asistencia médica especializada es indispensable en las veinticuatro horas siguientes al suceso para ayudar a la víctima a pensar en nuevas referencias. En una situación de tipo “catástrofe”, el fallecimiento de una o varias personas puede precipitar a los testigos y en especial a los familiares al pavor y hacer que este suceso sea potencialmente traumático.

Las Células de Urgencia Médico-psicológica (CUMP) se encargan en Francia de la atención médico-psicológica urgente de las víctimas de sucesos psicotraumatizantes (catástrofes, atentados).

Los profesionales de las CUMP están a su disposición en el lugar del suceso, en los establecimientos sanitarios y en los centros de atención para familias e implicados. La atención que proponen tiene por objetivo atenuar el impacto psíquico de los acontecimientos vividos. Pueden asimismo intervenir para tratamientos post-inmediatos y preparar las siguientes etapas de terapia.

En cada departamento hay una CUMP que está vinculada al SAMU y a la que se puede contactar marcando el 15 (desde un teléfono fijo) o el 112 (desde un teléfono móvil).

Es posible que aparezcan trastornos en los días, las semanas o los meses siguientes al suceso: angustia, sentimiento de malestar o de inseguridad, irritabilidad, trastornos del sueño y depresión. Pueden resurgir pensamientos, sensaciones, imágenes o sonidos dolorosos del suceso e imponerse de día como de noche. Estos trastornos pueden afectar a su vida personal y profesional y tener repercusiones sobre su salud.

Los adultos de cualquier edad, así como los adolescentes y los niños pueden verse afectados y sufrir modificaciones de comportamiento, miedos, dificultades para dormir o para concentrarse en el trabajo o en clase.

Es indispensable recurrir a una ayuda profesional especializada para evitar trastornos psíquicos post-traumáticos. No hay que dudar en consultar con un profesional de la salud mental en el sector público (hospitales universitarios, hospitales militares, centros hospitalarios especializados en psiquiatría, centros de atención médico-psicológica o centros municipales de salud), el sector privado que participe en el servicio público o el sector privado particular (consulta particular, clínica privada, etc.). Existen consultas especializadas para los trastornos psíquicos post-traumáticos, conocidas como “consultas de psicotraumatismo  y/o de victimología”.

Su médico de cabecera, la CUMP o las asociaciones podrán ayudarle y orientarle hacia profesionales de la salud mental con los que están acostumbrados trabajar y que están especializados en el tratamiento de los trastornos psíquicos post-traumáticos.